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Un proverbio chino plantea que “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”. Precisamente en China se incubó el Coronavirus en humanos, no propiamente desde una mariposa, sino desde un murciélago enfermo. Eso que ocurrió en diciembre de 2019, está impactando hoy la humanidad entera. El mundo actual está interconectado y las comunidades son interdependientes, tanto para producir bienes y servicios, para compartir las culturas, los idiomas y las costumbres, como para compartir el virus que nos tiene en alerta a todos.

El gobierno colombiano ha emitido decretos para contener la expansión del virus por medio de una cuarentena nacional, lo cual podría reducir la catástrofe del sistema de salud que se está viviendo en España, Italia, Irán, Estados Unidos o China. Más allá de si se logra evitar el colapso del sistema de salud, el confinamiento nacional demostrará la enorme vulnerabilidad en la que vivimos los colombianos. En Urabá, no hay motivos para ser optimistas con el incremento en la mendicidad, la pobreza y la violencia asociada.

Centro de Turbo / Foto Alcaldía Distrital

A continuación, presento algunos datos que justificarían la angustia de los tomadores de decisiones políticas: Urabá, junto con Suroeste antioqueño tiene la segunda tasa más alta de mortalidad infantil por desnutrición en Antioquia (5.7 por cada 100 mil niños menores de 5 años, y la meta nacional a 2030 es 1.2 muertes por cada 100 mil niños) (Gobernación de Antioquia, 2020)[1]. Si tenemos presente que la alimentación de la mayoría de los niños depende de la asistencia a sus Instituciones Educativas, y estas estarán cerradas por un tiempo incierto, los padres de familia -que también en su mayoría tienen empleos mal remunerados o informales-, dependerán de la asistencia social de las alcaldías o de la Gobernación de Antioquia para evitar una desnutrición generalizada. Quiero creer que los entes territoriales se están preparando solventemente para garantizar los derechos de los niños en los próximos meses, pero soy pesimista.

De otro lado, en el año 2013 los profesores Mauricio López González, Ramón Javier Mesa Callejas, Elkin Darío Tabares Orozco, presentaron el estudio Mercado Laboral en las Subregiones del Departamento de Antioquia: Diagnóstico y Recomendaciones de Política para el Oriente y el Urabá.[2] Ese documento, con siete años de antigüedad, recobra total vigencia para analizar los efectos sociales del Coronavirus en Urabá.


[1] Anteproyecto del Plan de Desarrollo Departamental 2020 – 2023 – Gobernación de Antioquia.

[2] López González, Mauricio. Mesa Callejas, Ramón Javier. Tabares Orozco, Elkin Darío (2013) Perfil de Coyuntura Económica No. 21, junio 2013, pp. 139-171 © Universidad de Antioquia.



La población ocupada, se expresaba y se puede comprobar actualmente, se desempeñaba en servicios, agricultura y comercios/hotelería. Con la cuarentena obligatoria la mayoría de la población empleada dejará de percibir ingresos. En la mayoría de los casos del sector servicios los trabajadores recibirán menos ingresos o no recibirán nada. La parálisis implica el cierre de comercios, y la dependencia de subsidios estatales para la sobrevivencia. Para una parte de la población la seguridad alimentaria, el pago de servicios públicos, créditos bancarios e impuestos estará garantizada por los alivios del gobierno; pero en la población que tiene deudas con prestamistas informales (gota a gota), por ejemplo, se generarán tragedias humanas complejas. En cuanto a la agroindustria formal, AUGURA manifestó que continuará la explotación de banano en toda la región, con debidas precauciones sanitarias. En ese contexto las preocupaciones son menores. Lo realmente grave en el sector agropecuario se dará entre plataneros, cacaoteros, ganaderos, entre otros, que dedican su producción al consumo interno colombiano, que no están debidamente formalizados financieramente, y que tienen bajos niveles de productividad y cuyas familias son pobres. La suspensión de actividades de comercialización en estos sectores, así como bloqueos al transporte, agravarán la situación de marginalidad estructural de estas poblaciones.

Un día normal en una finca bananera de Urabá en medio de la Cuarentena Nacional Covid-19

Las cifras de informalidad laboral y de desempleo crecerán sustancialmente en Urabá con la presente crisis. Se revelará, sin duda alguna, la enorme vulnerabilidad económica y social en la que habitan la mayoría de los habitantes de la región. El crecimiento de la pobreza y de problemas sociales relacionados, seguramente será caldo de cultivo para nuevas violencias. Lo más dramático será la realidad de las poblaciones más vulnerables (mujeres, niños, ancianos, entre otros); porque para alimentarse y protegerse dependen de empleos precarios de personas que estarán detenidas, enclaustradas. Con los antecedentes de ineficiencia y corrupción de las alcaldías, el suministro de alimentos y la solución a problemas de servicios públicos, queda en la incertidumbre. Ojalá atiendan las enormes preocupaciones y no se materialicen estas predicciones.

Centro de Apartadó / Foto Alcaldía

Es pertinente dar cuenta de esta inminente realidad que se observará en cuanto la región empiece a ver los efectos de la cuarentena obligatoria. Ni que hablar de los problemas del sistema de salud, que deberán ser expresados en otros textos.

Las opiniones expresadas en este texto pertenecen únicamente al autor.

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#UrabáNoticias

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