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Distrito de Turbo/ Las balas de sicarios terminaron con la vida del «Cocherito»

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El domingo 29 de septiembre cuando eran aproximadamente las 12:55 del medio día, desconocidos, con armas de fuego le propinaron varios impactos con arma de fuego a un joven; los hechos ocurrieron en la carrera 19 con calle 94 del barrio el Bosque, una vez caído en el suelo fue recogido por cercanos y trasladado al hospital Francisco Valderrama donde llegó sin signos vitales.

Unidades de la policía de Turbo del cuadrante uno y personal de la unidad básica de investigación criminal SIJIN Turbo, realizaron inspección judicial al cadáver del joven identificado como Yeison Andrés Caicedo Blandón, 19 años, residente en Turbo en la carrera 15 calle 96 barrio san Martín quien presenta tres impactos producidos por armas de fuego en diferentes partes del cuerpo,

Caicedo blandon era conocido como el Cocherito.

Los móviles se investigan y las diligencias fueron dejadas a disposición de la Fiscalía de turno.

Así narró el momento un profesor testigo que le tocó ver todo lo sucedido

«Llego hoy domingo, después de salir de la iglesia donde predica mi esposa, a una de las esquina más convulsionadas del barrio el Bosque y me le acerco a dos jóvenes con aspecto de «pandilleros». Les digo que si quieren estudiar inglés gratis y ambos me responden que no. Que «ni regalado». Hay uno parado y otro sentado. Me dirijo al que está parado y le pregunto que si a los otros miembros del combo les interesa, a lo cual me responde: «yo le hablo por mí, yo no sé lo que ellos piensan». Entonces aprovecho y le pregunto que dónde están los otros y me dice: «Allá adentro en el barrio». Me dirijo hacia allá. El que está sentado me dice que le regale una gaseosa. Me devuelvo y se la pago. El tendero se la entrega. Me retiro nuevamente. Camino diez pasos. ¡Pum! ¡Pum!¡Pum! Tres disparos de nueve milímetros automática. Volteo y está muerto el que estaba parado, alias «el Cocherito». El mismo que me acababa de decir que inglés «ni regalado».

Yo me recosté a una esquina de la tienda con el corazón palpitando a mil. Corrieron los primeros curiosos a ver al occiso. Otros también se animaron. Yo observaba como salía gente de todos lados. Llegó el resto de la «pandilla» con machete en mano. Los «noveleros» se apartan asustados. Los chicos (el más grande tendría 17) después de comprobar que era uno de sus líderes se regresan, corriendo, rastrillando machetes en el pavimento, creando pánico y terror. Cero policía. Cero ejército. Cero SIJIN. Cero naval. La vista se me empaña. Ruedan dos lágrimas por el joven, por mi pueblo».

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